sábado, 15 de diciembre de 2007

El. Ca

DESEO EN LA MIRADA

Hace rato que estamos jugando a gustarnos con la mirada. Hemos empezado a besarnos de lejos, ya estamos abrazados, mis manos buscan las tuyas; nos miran, más no nos importa.

Hay mucha gente aquí, estas rodeada de tus amigas, a mi lado hay un compañero que no para de hablar. Entre nosotros hay varios metros de gente, de cabezas y hombros que se oponen al encuentro de nuestras miradas. Hemos empezado a hacerlo y ya no creo que puedan detenernos. Tus ojos brillan con intensidad, tu boca se contrae en un gesto de placer, se encienden tus mejillas. Las voces en torno nuestro se pierden en ecos sin sentido.

Ya no podemos dejar de mirarnos, tú en tu lugar, yo en el mío, nos abrazamos, nos acariciamos, nos besamos cada vez con más ardor. No veo tu ropa, veo tu cuerpo desnudo que se tiende sobre la yerba para amarlo yo. Beso tus pechos, tu cuello, puedo morder tus labios; mis manos recorren tus hombros, tus caderas, tus muslos.

Estoy sobre ti; tus manos, tus dedos van vienen por mi espalda, me abrazas con tus piernas; las formas de tu vientre y el mío se acoplan sin que falte ni sobre un solo palmo de piel.

Siente mi calor y mi peso. Estás clavada en tu centro de gravedad, estoy dentro de ti, recorro tus entrañas buscando tu alma. Tus piernas me estrangulan, tus dedos se clavan en mi nuca, en mi espina y mis nalgas.

Un temblor intenso nos sacude, se contraen de Placer nuestros cuerpos. Un grito de gozo infinito se ahoga en mi garganta. Un sonoro y profundo suspiro escapa de tu boca llamando la atención de tus amigas.

Ambos bajamos la mirada, avergonzados. Nuestras caras están rojas, enrojecidos nuestros ojos. Seguro que nuestros amigos se dieron cuenta de lo nuestro, nos miran y sonríen, más no nos importa.

Cuando vi tus ojos por primera vez pensé que era posible besar con la mirada. Ahora que conozco hasta el fondo de tus pupilas se que cuando se mismo deseo también es posible hacer el amor.