sábado, 15 de diciembre de 2007

El. Ca 3

TU MUNDO, LIBRE Y AJENO

Eres tan bella, tan salvajemente hermosa, paraíso carnal en mi horizonte, y yo tan ajeno a tu mundo.

Verte, tocarte, es como entrar en un universo recién creado y aún no acabado, donde la inocencia se pasea desnuda y la manzana todavía no se llama pecado.

Tu suelo es el más fértil, en él la vida bulle sin control ni medida. Son tus sentidos una selva indómita que no conoce el origen ni los límites del placer. Tu piel, prado virgen que en sus flores se abre a ése que ha de llegar a embriagarse con tu aroma silvestre y a trillar tu vientre hasta hacer surcos en él.

Aún no sabes que tu mundo es el más bello, y tal vez no sea yo quien lo descubra, pues soy tan ajeno a ti, a tu tiempo, a cuanto te rodea.

Deja que te contemple un poco más. Eres tan bella, tan joven, tan tierna, tan ingenua. Perdona, pero no me resigno a pasar por tu mundo como una sombra que araña el suelo intentando mezclarse con tu tierra, sin poder.

Libre, cual avecilla por el ancho cielo, vas y vienes ajena a tu belleza, a tu grandeza y a mi adoración por ti. Pasas, y yo, como un Adán sin paraíso, sigo con embeleso la manzana de tus labios, pecado del que soy preservado, sin querer.

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